Un rayo de luz incide sobre la cara izquierda del prisma de la figura, el cual está construido con un material cuyo índice de refracción vale .
Dato: Índice de refracción del aire, .
Aplicamos la Ley de Snell para la primera refracción, desde el aire al prisma. El ángulo de incidencia es , el índice de refracción del aire es y el del prisma es . El ángulo de refracción dentro del prisma es .
Para la segunda refracción, el rayo de luz incide en la cara opuesta del prisma. Como es un prisma equilátero, el ángulo del prisma es . La relación entre los ángulos en el interior del prisma es , donde es el ángulo de incidencia en la segunda cara.
Ahora aplicamos de nuevo la Ley de Snell para la segunda refracción, desde el prisma al aire. El ángulo de incidencia es , y el ángulo de refracción al salir al aire es .
Para que el rayo de luz no emerja del prisma, debe producirse una reflexión total interna en la segunda cara (interfaz prisma-aire). Esto ocurre cuando el ángulo de incidencia en la segunda cara () es mayor o igual que el ángulo límite (). El ángulo límite se calcula con la Ley de Snell para reflexión total interna.
Para que el rayo no emerja, el ángulo de incidencia en la segunda cara, , debe ser al menos . Consideramos el caso límite . A partir de la relación angular en el prisma (donde es el ángulo de refracción en la primera cara para este nuevo ángulo de incidencia), calculamos .
Ahora, aplicamos la Ley de Snell en la primera cara (aire a prisma) para encontrar el ángulo de incidencia en el aire que produce este .
El ángulo límite con el que deberá incidir el rayo de luz desde el aire para que no emerja del prisma es aproximadamente . Para ángulos de incidencia mayores que este, o para ángulos de incidencia de aire que den como resultado que supere el ángulo límite, el rayo se reflejaría totalmente.





