En la desintegración alfa, un núcleo inestable emite una partícula alfa, que es un núcleo de helio-4, compuesto por 2 protones y 2 neutrones.
El núcleo hijo tiene un número atómico Z disminuido en 2 y un número másico A disminuido en 4 respecto al núcleo padre:
Las partículas alfa tienen un poder de penetración muy bajo (se detienen con unos pocos centímetros de aire o una hoja de papel), pero un elevado poder ionizante. Son emitidas con energías discretas y bien definidas.
Existen dos tipos de desintegración beta:
β⁻ (beta negativa o electrónica): Un neutrón del núcleo se transforma en un protón, emitiéndose un electrón () y un antineutrino electrónico (). El número atómico aumenta en 1, mientras que el número másico no varía:Las partículas beta tienen mayor poder de penetración que las alfa (pueden atravesar unos milímetros de aluminio), pero menor poder ionizante. A diferencia de las partículas alfa, se emiten con un espectro continuo de energías, ya que esta se reparte entre el electrón (o positrón) y el neutrino.
La emisión gamma no es en sí misma una desintegración nuclear (no cambia ni Z ni A), sino que acompaña frecuentemente a las desintegraciones alfa y beta. Tras una desintegración, el núcleo hijo puede quedar en un estado excitado y, al relajarse hasta su estado fundamental, emite fotones de muy alta energía denominados rayos gamma ():
Los rayos gamma son radiación electromagnética de muy alta frecuencia y energía. Tienen el mayor poder de penetración de los tres tipos de radiación (requieren varios centímetros de plomo o varios metros de hormigón para ser absorbidos), pero el menor poder ionizante. Se emiten con energías discretas y bien definidas, características de cada transición nuclear.





