Aplicamos el efecto fotoeléctrico mediante la ecuación de Einstein. La energía cinética máxima de los fotoelectrones es igual al trabajo realizado por la diferencia de potencial frenante Vf:
Ek=eVf=hν−W0=λhc−W0 Primero determinamos la función de trabajo W0 del metal usando los datos de la primera luz (λ1=4⋅10−7 m, Vf1=0,8 V):
W0=λ1hc−eVf1 W0=4⋅10−76,63⋅10−34⋅3⋅108−1,6⋅10−19⋅0,8 W0=4⋅10−71,989⋅10−25−1,28⋅10−19=4,9725⋅10−19−1,28⋅10−19 W0=3,6925⋅10−19 J b) Para la segunda luz con λ2=3⋅10−7 m, aplicamos de nuevo la ecuación del efecto fotoeléctrico:eVf2=λ2hc−W0 eVf2=3⋅10−76,63⋅10−34⋅3⋅108−3,6925⋅10−19 eVf2=3⋅10−71,989⋅10−25−3,6925⋅10−19=6,63⋅10−19−3,6925⋅10−19 eVf2=2,9375⋅10−19 J Despejando la diferencia de potencial frenante:
Vf2=1,6⋅10−192,9375⋅10−19≈1,84 V La diferencia de potencial necesaria para frenar los electrones expulsados con la segunda luz es aproximadamente 1,84 V. Este valor es mayor que el de la primera luz porque la segunda tiene menor longitud de onda y, por tanto, mayor frecuencia y mayor energía fotónica, lo que proporciona a los fotoelectrones una energía cinética mayor que debe ser frenada con una tensión más alta.