La afirmación es verdadera y se basa en la naturaleza fundamental de cada tipo de radiación.
La radiación beta consiste en la emisión de partículas cargadas desde el núcleo atómico. Específicamente, existen dos tipos:
- (beta menos): Es un electrón () o (). Es una partícula con carga eléctrica negativa (). - (beta más): Es un positrón () o (). Es la antipartícula del electrón, con carga eléctrica positiva ().Dado que las partículas beta (electrones o positrones) poseen carga eléctrica y se mueven a altas velocidades, experimentan una fuerza magnética (Fuerza de Lorentz) cuando atraviesan un campo magnético. La dirección de esta fuerza es perpendicular tanto a la velocidad de la partícula como a la dirección del campo magnético, lo que provoca una desviación en la trayectoria de las partículas.
Donde es la carga de la partícula, es su velocidad y es el vector campo magnético. Por lo tanto, la radiación beta es sensible a los campos magnéticos.
La radiación gamma consiste en fotones de alta energía, que son paquetes de energía electromagnética. Los fotones son partículas sin masa en reposo y, crucialmente, no poseen carga eléctrica.La fuerza magnética (Fuerza de Lorentz) solo actúa sobre partículas cargadas en movimiento. Dado que los fotones gamma carecen de carga eléctrica (), no experimentan ninguna fuerza por parte de un campo magnético, y por lo tanto, su trayectoria no se ve afectada ni desviada por este. En consecuencia, la radiación gamma no es sensible a los campos magnéticos.En resumen, la afirmación es verdadera debido a la diferencia fundamental en la naturaleza de las dos radiaciones: la beta está compuesta por partículas cargadas, mientras que la gamma está compuesta por fotones sin carga.





