Para resolver este problema aplicamos la Ley de Faraday-Lenz: la corriente inducida en una espira tiene el sentido tal que el campo magnético que ella misma genera se opone a la variación del flujo magnético que la produce.
Las líneas de campo magnético salen del polo Norte y entran al polo Sur. Al acercar la cara Sur hacia la espira, las líneas de campo apuntan desde la espira hacia el imán (hacia la derecha si el imán se acerca por la derecha). Es decir, el flujo magnético a través de la espira aumenta, pero con sentido saliente desde el imán (entrante en la espira por el lado del imán).Por la Ley de Lenz, la corriente inducida debe crear un campo que se oponga al aumento de flujo. La corriente inducida generará un campo magnético con el mismo sentido que el flujo entrante al polo Sur (es decir, también apuntará hacia el imán), lo que se consigue con una corriente en sentido antihorario vista desde el imán.
Al acercarse la cara Sur, el flujo a través de la espira aumenta. La corriente inducida circula en sentido antihorario (vista desde el lado del imán) para oponerse a dicho aumento, generando un polo Norte en la cara de la espira más próxima al imán. Esto repele al polo Sur del imán, en consonancia con la Ley de Lenz.
Al alejarse la cara Sur, el flujo magnético que atraviesa la espira disminuye. Por la Ley de Lenz, la corriente inducida debe oponerse a esta disminución, es decir, debe crear un campo en el mismo sentido que el flujo original (para intentar mantenerlo).
La corriente inducida circula en sentido horario (vista desde el lado del imán) para compensar la disminución de flujo. Esto genera un polo Sur en la cara de la espira más próxima al imán, que atrae al polo Sur del imán retrasando su alejamiento, en consonancia con la Ley de Lenz.
En ambos casos, el sentido de la corriente inducida se determina por la Ley de Lenz, que es una consecuencia del principio de conservación de la energía: la espira siempre se opone a la causa que produce la variación de flujo.





