La dispersión de la luz es el fenómeno por el cual la luz blanca se separa en sus colores componentes (espectro visible) al atravesar un prisma. La causa fundamental es que el índice de refracción del material del prisma depende de la longitud de onda (o frecuencia) de la luz: esto se denomina dispersión cromática.
Cuando la luz blanca incide sobre la primera cara del prisma, cada color (longitud de onda) se refracta según la Ley de Snell:
El índice de refracción del vidrio es mayor para longitudes de onda cortas (violeta) y menor para longitudes de onda largas (rojo). Esto significa que la violeta se refracta más que la roja. De forma general:
Al atravesar la segunda cara del prisma, la luz vuelve a refractarse, amplificando la separación entre los distintos colores. El resultado es que la luz blanca emerge descompuesta en el espectro visible, con el color violeta con mayor desviación respecto a la dirección original y el rojo con menor desviación.
En el esquema se aprecia cómo la luz blanca incidente se refracta al entrar en el prisma. Cada color emerge con un ángulo distinto al salir por la segunda cara, separándose en el espectro: el violeta (menor longitud de onda, mayor índice ) se desvía más, y el rojo (mayor longitud de onda, menor índice ) se desvía menos.
Este fenómeno explica, por ejemplo, el arcoíris: las gotas de agua actúan como pequeños prismas que dispersan la luz solar en sus colores componentes.





