Esto significa que la luz, que tradicionalmente se describía como una onda electromagnética, también exhibe características de partículas (fotones). A su vez, las partículas de materia, como electrones, protones o incluso objetos más grandes, muestran un comportamiento ondulatorio bajo ciertas circunstancias.La dualidad onda-corpúsculo no se considera al estudiar los fenómenos macroscópicos debido a la magnitud de la longitud de onda asociada a los objetos macroscópicos. La longitud de onda de De Broglie para cualquier partícula en movimiento viene dada por la expresión:
donde es la longitud de onda de De Broglie, es la constante de Planck (), es la masa de la partícula y es su velocidad.Para objetos macroscópicos, la masa () es muy grande. Aunque se muevan a velocidades considerables, el denominador (momento lineal) es extremadamente grande. Debido a que la constante de Planck () es un número muy pequeño, el cociente resulta en una longitud de onda minúscula, del orden de metros o menos. Esta longitud de onda es tan insignificante que es imposible de detectar con los instrumentos de medida actuales y, por lo tanto, no se manifiestan los efectos ondulatoratorios.En contraste, para partículas subatómicas como el electrón, la masa es extremadamente pequeña. Por ejemplo, un electrón viajando a una velocidad apreciable puede tener una longitud de onda de De Broglie comparable a las dimensiones atómicas o interatómicas (ej. m), lo que permite observar sus propiedades ondulatorias en fenómenos como la difracción de electrones.





